This podcast episode features an interview with Abraham Bleier, the founder of "Garabatos." The conversation delves into his family's history of immigrating to Mexico from Romania after losing everything to communism, their subsequent journey in the pastry business, and the eventual creation of the iconic "Garabatos" cookie. Bleier shares insights into the challenges and triumphs of building a business, the importance of family values, learning from mistakes, and maintaining a brand's essence over four decades.
Claro, aquí tienes los puntos principales del video en español:
Abraham Bl hijo de padres rumanos que llegaron a México después de que el comunismo les quitara todo y encontraron en la repostería una manera de volver a empezar. De una receta casera nace una galleta. De esa galleta un nombre y de ese nombre un kiosco de tabla roca porque no alcanzaba para más. Y ahí comienza una historia profundamente mexicana, marcada por escasez, intuición y muchísimo trabajo. Esa es una de las cosas que la necesidad hace cuando tienes coraje y ganas de salir. Entonces empecé a buscar a entender qué podía yo hacer y fue que el primer kosco que se hizo en México lo hice yo. Llego con un amigo mío a decirle, "Necesito que me hagas esto." Me pone el presupuesto, lo planteó de madera. Le dije, "Estás loco, no me alcanza." ¿Cómo que no te alcanza? No me alcanza. Se me ocurrió. Dije, "Oye, tablar roca." Y así hicimos el primer kosco. Así hice el primer kosco y lo hice de tabla roca porque no me alcanzaba a hacerlo de madera. En este episodio conversamos con Abraham, fundador de garabatos sobre miedo al fracaso, valores familiares, aprendizajes a la mala, crecer un negocio sin perder el alma y mantenerse vigente después de 40 años de historia. Soy Mónica Díaz. Acompáñame en otro emocionante vuelo de take. Si bien no hay un mapa para emprender, toma nota de las coordenadas que muestran estos fundadores, pues podrían revelar la ruta que tanto has estado buscando. Despegamos. Abraham, empecemos por el origen. ¿Quién de tu familia inventa la ya icónica galleta garabatos? Bueno, te platico, me voy un poquito atrás. Mis papás vienen de de Europa. Mi papá nace en Transilvania, en Hungría. En aquel entonces era parte del imperio austrohúngaro. Mi mamá en Bucarest, en Rumanía. Después de la Segunda Guerra, afortunadamente sobreviven, pasan, llega el comunismo, les quitan todo, absolutamente. Mi papá hacía calcetines y le quitaron todo. Se tenía que meter a su fábrica, agarrar los calcetines, a robarse sus calcetines para darle comer a mis hermanos. Mal, difícil. Se le revienta una úlcera. En aquel entonces se salvaba uno de cada 100. Él fue el uno que se salvó, gracias a Dios. Le quitan tres cuartas partes del estómago y después de una convalescencia, él tenía un hermano que ya había llegado muchos años antes a México y le ayudó a migrar. En ese tránsito llegaron, estuvo trabajando un año en París, ya tenía yo dos hermanos chiquititos, pues se fueron con mis hermanos y después de ahí ya les mandaron los papeles y llegaron a a nuestro bendito México. ¿Qué año es este? 1948. Más o menos. Este, llegan a México, le ayuda a mi tío con un local para poner una tienda de abarrotes y en ese entonces pues no faltaba que don Emanuel, pídeme los jitomates, don Emanuel, mañana le pago. Y bueno, ya sabemos la historia de la historia final de la tienda. Entonces fue momentos difíciles. Él tuvo un tallercito al lado que nunca pudo de alguna manera sobrepasar el hecho de tener alguien que le ayudara. Tenía una sola eh señorita que lo que lo que lo apoyaba porque nunca quiso tener empleado pues de lo que vivió en en Rumanía. Y después de algún tiempo de pasarla mal, mi mamá platicaba que un día en mañana le pedí que quería yo comer un poco de de pavo de jamón y no tenía para comprar 200 g. Y en ese momento y lo contaba con lágrimas en los ojos, eh, ella tenía una amiga también, húngara, Elizabeth, una mujer maravillosa, que le había apoyado y le dijo un día, "Ponte tú también a hacer pastel." Y entonces un día mi mami le dijo a mi papá, "Ya se hora que te ayude yo." Y se pusieron a se puso a hacer pasteles en una de las estufas chiquitas de estas Mave, pero eran medios pasteles porque no alcanzaban, no entraban las charolas completas, hacían medios. Y mi papá se empezó a mover y empezó a buscar clientes y entregaba pasteles en camión. Entonces subía al camión, lo que hoy en día vemos como los camiones de ruta. Bueno, en aquel entonces eran los Sonoras Peñón y todo eso. Se subía, se llevaba los pasteles hasta insurgentes, a donde fuera, a Wolf Rubinski le vendía pasteles, tenía un restaurante y así empezó. Y después de boca en boca la gente lo empezó a los empezó a recomendar. Era un departamentito chiquitito en Ejército Nacional, en un primer piso. Me acuerdo que en la terraza sacaban las charolas a que se enfriaran los pasteles y luego las metían y así empezó. Y en una de esas fue que crearon que crearon la la icónica galleta y mágica galleta de garabatos. Mágica galleta de garabatos que hasta la fecha es. Gracias a Dios. Así es. Es un símbolo ya importante de hasta de la repostería mexicana, ¿no? Sí. Se volvió se volvió definitivamente. Tu mamá entonces es la creó. Sí, mi mamá la creó y mi papá era el que decoraba y le ponía y le puso el garabato y bueno, así fue que que empezaron a hacer la galleta. ¿Y cómo pasan de ese proyecto que a lo mejor los mantenía en el día a día? ¿En algún momento ya pensaron tus papás, "Oye, vamos a poner un local?" Mira, en la vida yo estoy cierto que las dificultades, si las sabes tomar te van a empujar al siguiente paso, pero tienes que tener la visión y el coraje. Llegaron un día, le dijeron, "Don Emmanuel, vamos a vender el departamento. ¿Lo quiere comprar?" Se voltea y le dice, "Comprar y apenas tengo para comer. ¿De qué me está usted hablando?" Se sale y busca y encuentra una casa, me acuerdo, en Campos Eliseo, a media cuadra de la escuela México. Tenía dos garas abajo y la casa arriba. Y mi papá dice, "Aquí no tenía dinero. Mi hermano que era maestro en en el Anagahua, que cumpr le daba su sueldo completo para poder pagar la renta y todo y puso en uno de los garage la tienda y en el otro como la cocina y nosotros vivíamos ahí." todos trabajábamos y así fue como como empezó de de alguna manera ya una tienda a calle. Obviamente pasó el tiempo, ya te platicaré parte de lo que son las sorpresas de la vida y lo que mi papá y el ahorro hace. Y este y después de muchos años de ni siquiera salir a restaurantes, un día le dijo a mi mamá, "Te voy a comprar tu casa." Mi mamá sea le dice, "¿De qué me estás hablando?" Nunca supo cómo dónde guardaba el dinero, nada. Era un hombre que tenía y se puso en mente que quería y lo cumplió. Y obviamente años después pudo comprar la casa. Fue la época del 76. Y también lo digo porque se encontraron a una señora que fue un ángel, una señora basurto que era la dueña de la casa. Y viene la devaluación y mi papá estaba histérico, nervioso, dice, "Ya no voy a poder." Y la señora le dijo, "No se preocupe, el precio se mantiene y gracias a eso." Así que en la vida te vas encontrando ángeles y gente buena. Esta mujer yo por eso no la olvido. Y este y así fue. Le hace la casa y 4 años después, 2 años después mi papá se enferma de cáncer y bueno, fueron dos años muy complicados y fallece en el 1980. Él tenía 71 años y tú 17. Yo te dijera, mi papá hoy tendría 116 años. Él nació en el 9. Bueno, ya 17. 117. Entonces yo me quedo con mi mamá, le ayudo. Obviamente toda la vida trabajé, yo era muy inquieto, muy inquieto, muy ladilla y este y de alguna manera, bueno, y así fue como empezamos, empezamos juntos. Tenía un hermano mayor también que todavía vivía con nosotros y una más chica, un año menor. Y entonces estabas estudiando y al mismo tiempo en la casa ayudaban todo. Yo empecé, yo empecé a estudiar, fíjate, yo empecé a estudiar ingeniería electrónica porque me encantaba la música. Pues dije, yo quiero eso. En aquel entonces, ¿qué desarrollo vocacional ni qué 8 cuartos te gusta esto? Y me tocó en la Wam de Xapalapa. Yo hacía 45 minutos en la mañana y una hora de regreso. Pero lo que pasa es que además yo acababa de entregar pasteles. Además el chóer, el que cortaba, el que decoraba. Yo llegaba a las 11 de la noche a entregar pasteles y esa hora me ponía a estudiar y a las 7 tenía yo clases en la Wambix Tapalapa. Y un día casi tengo un accidente en el en el viaducto y dije, "No, ya entendí que no le voy a poner transistores a las galletas." Y así fue que me salgo. Y afortunadamente encontré mi camino y un año después me meto a estudiar administración cerca de mi de la casa para poderle ayudar a mi mamá. Pues contenía yo horas extras, me regresaba a este ayudarle y poco tiempo después decido que me caso y ahí es donde empieza la historia de la marca. Porque Carabatos era una galleta. Es una galleta. Pero creo que lo que hice bien dentro de todo fue convertir una galleta en una marca y hoy precisamente garabatos es un es un es una marca y ese fue la transición y a partir de ahí que empecé con el primer negocio, ya te platico ahora que fue est y así es como así es como hicimos la transición entre lo que era una galleta y lo que hoy se convierte en una marca. Durante todo ese tiempo tu familia vivía de la repostería, ¿correcto? Sí, siempre. O sea, desde que empezaron, desde que tus papás con las galletas a vender los pasteles, tú estudiando hasta qué pasa en 1984, estamos hablando hace 40 años. Sí, así es. Que dices, "Voy a poner un kiosco para vender la galleta o así es. Yo me yo me caso en 85 y obviamente no tenía yo en que caerme muerto. Y esa es una de las cosas que la necesidad hace cuando tienes coraje y ganas de salir. Entonces empecé a buscar a entender qué podía yo hacer y fue que el primer kosco que se hizo en México lo hice yo, lo puse en Plazabosques y cuando llego con un amigo mío a decirle, "Necesito que me hagas esto, me pone el presupuesto, lo planteó de madera." Le dije, "Estás loco, no me alcanza." ¿Cómo que no te alcanza? No me alcanza. No puedo. No tengo para hacerlo. Se me ocurrió. Dije, "Oye, hablar roca." Di, "¿De qué hablas? A ver, veamos si los cantos, si el peso, si el no sé qué, si las esquinas si las reforzamos y y así hicimos el primer kosco. Así hice el primer kosco y lo hice de tablar roca porque no me alcanzaba a hacerlo de madera. La gente así me ve y dice, "¿De qué me estás hablando?" Pues así empecé y ese fue el principio. ¿Y qué vendías? Galleta. Tenía básicamente parte de lo que había aprendido en casa de mi mamá, que eran los pasteles europeos, que así nos hicimos nosotros. La repostería de nosotros era pastería europea, viene este húngara. Y así empezamos y empezamos con pues el pastel chocolate de mamá es icónico hasta la fecha. El pastel de chocolate de Delvis, la gente bueno, creció con ese pastel. Los garbatos hacíamos unas galletas que se llaman Nichler, que en aquel entonces se vendían. Lindser, Mont Blanch, hacíamos muchas cosas que de alguna manera y con eso empecé ya después mi locura me fue llevando a crear pues varias cosas que ya te platico de lo que hoy en día puedes encontrar en garabatos, ¿no? No, antes de meternos en esas locuras, quiero saber, abres, pones ese primer kosco de tablar roca, ¿qué pasa? ¿Qué pasa? ¿Cómo se ven las ventas de ese primer mes para que tú dijeras, "Sí, sí hay algo, aquí hay algo." Te voy a decir, la conciencia de un empresario se va forjando. Tú no naces sabiendo y teniendo con control y y y presupuesto y costos y eso no existe y menos un muchacho de 22 años que definitivamente no. Entonces, lo que sí te puedo decir es que me veo en la universidad sentado diseñando la empresa cuando estaba yo haciendo la carrera. Eso sí, eso sí te puedo decir hoy que eso sí hice. O sea, yo diseñé que iba a tener departamento de mercadotecnia y iba a ser, o sea, e era algo que estaba yo y me acuerdo escribirlo y y diseñaron la parte de atrás cuando estaban dando la clase. Yo estaba haciendo el diseño en la empresa. Obviamente no tenía idea lo que iba a llegar, pero sí definitivamente empecé, ibas pagando, renté a una casa eh que obviamente no me alcanzaba, o sea, no sabía que me alcanzaba, pero bueno, gracias a Dios empezamos, la gente empezó a comprar, empezó a funcionar. Fueron épocas complicadas porque además yo hacía los pasteles en la casa donde me cambié yo, en el sótano es donde puse la cocina. Empecé con dos mesas de madera. Mi mamá, me acuerdo, me ayudó para comprar una combi usada, mis suegros para comprar una batidora usada y un horno usado, un refrigerador. Ese sí estaba nuevo. Y así empecé. Párale de contar. Entonces fue empuje, empuje, empuje, empuje y muchas horas y mucho trabajo y mucha ilusión. ¿Y cómo y cómo se daba a conocer ese kiosco? Pues era boca a boca en ese momento, era Sí, porque ya era comercial, o sea, ya existía, era un kiosco, la gente pasaba, circulaba en medio de la plaza y veía grabatos, se paraban. Ay, a ver, ple. Y empezó a probar, empezaron a probar y así fue como empezó a a este hacer. Y había gente que sabía de dónde venía yo, porque finalmente pues yo era el hijo de la señora de Delvis. Sí. Entonces, de alguna manera, este, yo no puedo dejar de sí de agradecer esa herencia, ¿no? Entonces, pero sí empezamos ahí y fue que empecé, por ejemplo, yo me tardé años en probar un garabato porque no me gusta el chocolate oscuro. Entonces, yo no comía. La gente, a ver, prueba, ¿no? Y cómo lo haces, pruebo el chocolate, sé cómo está la galleta, yo veo la textura, pero no nunca jamás. Porque hice el foch, que es el garabato bañado en chocolate claro. Yo soy fanático del chocolate claro. Entonces inventé el el garabato foch para yo poderlo probar y años después fue porque ya pude y agarré un garabato y le metí una mordida, pero no era no era mi máximo de ninguna manera. Yo tengo mis consentidos que no son el chogate obscuro, por ejemplo, pero eso años tardé en realmente comerme un un garabato original. Qué bueno. Oye, Abi, ahorita que hablabas de eh la herencia familiar, ¿qué viste en tu casa de tus papás que crees que es el valor como más importante que hoy mantienes? Yo te voy a decir que la honestidad y me me llega mucho porque mis padres fueron gente muy honesta. Yo siempre digo que lo que ves en mis ojos es lo mismo que vas a ver atrás. Y eso es lo que yo de alguna manera le transmito a mis hijos. Mi papá la entrega, mi mamá un corazón enorme. Y no hace mucho eh hicieron un documental sobre Hijos de Sobrevivientes del holocausto de de aquella época. Y un común denominador que a mí me llamó la atención, que entre los paisanos, por ejemplo, siempre te dicen, "Acábate lo que lo que te serviste." Son este tipo de detalles que la gente no los entiende, pero que vives, creces con eso, o sea, no desperdiciar. Yo hasta la fecha les he digo y lo digo honestamente a mi gente, nosotros manejamos la empresa como si estuviéramos en crisis siempre y no porque tengas muchas servilletas puedes tirarlas o porque tengas eso no se vale. Yo llegaba a Estados Unidos y veía las cafeterías con las llaves del agua abierta y no podía. Le decía yo, "Cierre." Y se me quedaban viendo como, "¿Y tú qué? Oye, no importa. es un principio y eso es algo con lo que yo de alguna manera siempre este siempre crecí con esta parte de de coherencia, ¿no? De no porque tengas puedes tirar o nada. Y obviamente como crecimos con limitación, porque sí siempre fue así, aprendimos a respetar a las personas y el dinero. Y yo digo que en la vida si le pierdes el respeto al dinero o al negocio, no te sorprendas cuando el negocio te pierde el respeto a ti. Y ese es uno de los principios con los cuales he vivido toda mi vida. A veces hay cosas que quisieras hacer y voy a hablar de un ejemplo, meter a alguien que de alguna manera para ayudarlo y meterlo a la nómina y que venga y pagarle. A ver, no, espérame. Si yo quiero ayudarlo, yo lo hago a título personal, pero en el negocio tenemos que ser ordenados y respetuosos. Finalmente de ahí comemos muchas familias. son parte de estos principios que de chiquitos, o sea, o de detalles como los que yo aprendí en mi casa, los trasladé ya a lo que hoy significa una empresa. ¿Cómo inculcas estos valores en 650 empleados que ya tienes hoy? Qué difícil, ¿no? Ya cuando creces. Te voy a decir algo. Uno, te voy a contar una historia impresionante. Cuando yo hice la última planta, este, les hice unos baños, no te digo que elegantes, pero dignos, en serio, dignos. Mira que no tenía. Construí con centavos, así le rascaba yo para acabar. Y cuando terminamos los baños con casilleros, con los lavabos, ya sabes, una era mármol, ¿no? Era un mármol de luz, pero de veras digno. Y meses después entro y veo tiradas toallas en el piso y ropa sucia y todo. Dije, "Okay." Y un psicólogo nos enseñó algún cuando eran mis hijos chicos, una técnica para dejarnos de pelear con los hijos. levanta, no tires, no. Okay. Llegué, entré, agarré todo lo que estaba en el suelo, lo puse en un cesto y lo tiré a la basura. Pero a la basura donde tenía yo las cáscaras de huevo, ya sabes, en la basura. En la tarde llegan todo el mundo y dice, "¿Dónde están las cosas?" Y empezaron nerviosos. ¿Qué pasó con las cosas? Entonces llega alguien, "Señor, ¿deseron las?" Digo, "No, no desaparecieron. Yo creí que no les importaba porque estaban todas tiradas en el suelo." Te platico, ¿cuándo volvieron a dejar? Nada. tirado son ese tipo de cosas. Yo te diría que hay el primero, el primer ejemplo, el primer concepto con el cual se llama ejemplo. Yo no puedo decirle a alguien que no le falte al respeto a otra persona y venir y faltársela al respeto. Eso no puede pasar. Yo tengo que ser coherente y ese respeto, así sea la señora de la limpieza, es el mismo respeto que le doy a un director y eso yo creo que es algo que que acaba permeando, ¿me explico? O sea, eso es parte de Y la otra es que ese ejemplo además sea coherente con lo que dices. ¿Me explico? O sea, yo no puedo decirles, "No tiren y que me vean a mí llegar pasar y no sé, o sea, eso no pasa. Soy muy respetuoso y eso es parte de de una cultura que hemos tratado de inculcarle a la gente. Pero además se ve que estás muy presente, ¿no?, en todas las parte de la operación del Sí. Y además digo, hoy hoy menos porque veo muchas cosas, pero pero sí trato y sobre todo esta parte empática, el ser empático con la gente. Eso ha sido algo. Yo tengo gente trabajando conmigo hace más de 35 años. Wow. me dices, "Oye, eso ya no pasa." No, pero algo tuvimos que haber hecho bien. Y lo digo porque además fue una cultura que incluso esa la desarrollamos junto con mi esposa, que es una mujer que afortunadamente ha sido gran ejemplo para todos nosotros, incluido incluido yo, donde es una mujer muy humana, muy humana, ¿no? Yo no, pero pero esa esa parte fue preponderante y a partir de ahí los dos, cada uno en su en su trinchera mandábamos los mensajes y así es como se fue creando una cultura dentro de la organización, porque ella ella fue directora de operaciones mucho tiempo y me ayudó porque yo ya no podía, me queda claro. Claro. o administraba o contaba o hacía o revisaba o creaba y y fabricaba o estaba en el en el restaurante atendiendo, haciendo, manejando a la gente, ayudando. Fue fue un reto padrísimo. Y hablando de ese crecimiento, pues estamos hablando en 1985, donde abres el primer kosiosco y en el 88 abres la primera cafetería. Así es. ¿Cómo fue ese salto? Porque es una cosa muy distinta operar una cafetería por elosco de ad. Déjame decirte que no tenía idea. Idea. Y desde la historia que quiero contar, yo no tenía experiencia en negocios. Había un tío de nosotros, un hombre amada, amado por todos nosotros, queridísimo, don Raúl, don Rená Chazarreta, era como que el que tenía experiencia. Y un día le dije, "Tío, ¿me acompañas? Me están ofreciendo algo." Me dice, "Ó, se subo, me subo al coche y me llega. Llegamos ahí enente Camachalcoan y a los bosques. Me paro a pie de calle, me bajo, era una barranca, le digo, "Aquí se voltea y me dice, él era yucateco, paz, descanse. ¿Estás loco? Se están vendiendo aire. Lo volteo a ver y entiendo lo que está diciendo. Volteo y veo y digo, sí, pero dentro de mí hay algo que me dice, esto es." Y esa es una de las partes, quiero transmitir que la intuición y el feeling es algo que tienes, los emprendedores es algo que tienen que seguir. La teoría mi papá decía que es muy buena, pero la práctica te mata. Me subí al coche, regreso con él. No articulé palabra en todo el camino. Estaba yo desesperado. Dije, "No puede ser. Una parte de mí dice, aquí lo tienes que hacer." Y el que sabe y te está aconsejando dice, "No, ¿qué haces? Mm. Fue una historia. Finalmente le hice caso a mi intuición con mucho esfuerzo, arquitectos que me robaron, historias, lo que tú quieras. Logré abrir la primera cafetería y de alguna manera yo no sabía, o sea, qué yo hacía me encantaban las salsas y había una una muchacha en mi casa que hacíamos juntos, o sea, hacía una salsa espectacular, me encantaba. ¿Y qué hice? pues agarrar el sazón de mi casa y transmitirlo al sazón de de garabatos y así fue como hicimos la salsa de chipotle y la salsa verde y así empecé, pero no tenía yo idea. En la época que mi papá estaba en el hospital, al único chef que yo conocía era el chef del hospital ABC. Entonces un día me acerqué con él, le dije, "¿Me puede ayudar?" Dice, "Sí." Entonces vino, me acuerdo que agarró tarjetas en las que se usaban en aquel entonces como esas de tarjetas para donde se escribían los teléfonos y eso y me dice, "Croasante, jamón con queso." Me dije un croazante, 80 g de esto, 40 g de esto otro, lechuga, jitomate, tal. Me enseñó a costear. Así empezamos. Así es que creamos el menú de garabatos, este, que se llamaba Garabatos Café en aquel entonces. Ajá. Ahí te puedo platicar que hay una historia muy difícil. Yo creo que ha sido una de las más difíciles. Yo abría a las 7 de la mañana, cerrábamos a las 10 al público, o sea, a las 8 abríamos, pero a las 7 llegaba yo para montar, limpiar y todo. Algo que te puedo decir que es algo que lo traigo. Mi mamá era la mujer más limpia que te puede o esto es algo que ella pasaba con el dedo por arriba de los estantes y si había polvo, olvídalo. Era una cosa increíble. Entoncesen yo me hice eso es lo que nosotros llegábamos eso a las 10 cerrábamos al público y terminábamos de recoger, de limpiar, de lavar para montar y dejar todo a las 11. A esa hora me iba yo a la casa. Llegaba yo apenas ahí al sótano que te decía, a acabar las galletas, a revisar todo y al día siguiente así, 7 días a la semana. Qué diferencia que en aquel entonces yo no tenía un gerente, un cajero, un un nada. Tú eras todo. Tú cobrabas, tú hacías el café, tú servías. Tenía dos niñas que me ayudaban, pero y de repente había que vender pastel. O sea, era esto. Y cuando hablas de errores o de aprendizajes, te puedo decir que ese fue uno de los más difíciles con los que yo me he enfrentado en mi vida. Un día estoy a las 7:15, los la anahuak está muy cerca. Entonces venían los chavos a desayunar. A veces llegaban, llegaban antes de las 8 y llegaban haciendo escándalo y yo me quedé dormido en la mesa 7:15, 7:20 y de repente el ruido me despertó así intempestivamente y me empezó a a dar un sentimiento terrible. Creí que me moría así. Eh, tenía yo un vecino que era un amigo doctor, le hablé, le dije, "Pepe, siento que me estoy muriendo." Me dice, "Tómate una coca, súbete al coche y vete a tu casa." Aventé el negocio y me fui. Nadie sabía que era en aquel entonces. Años después, esto me volvió a dar, son los famosos ataques de pánico. Aque pánico, exceso de estrés, el estrés del siglo XXI. Pero en aquel entonces ni siquiera sabían que existía. Yo la pasé muy mal y años después, ¿por qué? porque perdí lo que creo que hoy en día es una de las palabras que más trato de inculcarles a mis hijos. Y si me preguntas, ¿qué quisieras tatuarles en la frente a cada uno? Una sola palabra. esa también aguards marciales. Entonces esta parte es es es como traer esta esta palabra de de de la forma, de la manera a las personas y se llama equilibrio. Y yo perdí el equilibrio. Era mi necesidad, era tal mi necesidad y mis ganas de sacar a mi familia adelante y de empujar. Y nunca me di cuenta que me excedí, pero por mucho. Y me la cobro. y me la cobró muy cara también. Eso después lo tomé como aprendizaje para ayudar a otras personas y entonces pude salir y después pues cuando hay gente que está cerca o que se acerca a mí y todo, pues les puedo explicar y ayudar y todo, pero fue una etapa muy difícil. Yo creo que es de las cosas más difíciles de emprender. Ahorita que te escucho y me identifico también porque he estado ahí y he tenido estos ataques de pánico y esa palabra no la no había detectado lo importante que es el equilibrio, ¿no? Como que te vuelcas, sientes tanta responsabilidad sobre la inversión, sobre el dinero, sobre la gente que trabaja contigo. Eh, cuando tienes inversionistas estás tratando de contener hacia arriba y estás tratando de contener hacia la gente que trabaja contigo y te olvidas un poco de ti. Sí. Y eso eso es difícil de entender para los emprendedores, sobre todo jóvenes, sobre todo cuando empiezan y cuando vienen también de un contexto como el tuyo donde estás diciendo ahorita, "Veníamos de la escasez y yo no quería que mi familia eh ese era el como que lo que había detrás, ¿no? Que pasara por lo mismo." Claro. Claro, claro. Es más, ¿tú sabes a qué edad me subía un avión por primera vez? A los 17 años. Yo conocí a Acapulco a los 17 años. Mis vacaciones eran axapan de la sal en el coche de mi cuñado y eran unas mareadas que hasta la frente no te no te puedo imaginar, pero esas eran mis vacaciones y no llegábamos al hotel más no llegamos un hotelito chiquito porque era una señora un gara que cocinaba muy bien ahí le gustaba mi papá y ahí nos llevaba cuándo podíamos ir. Yo conocí Estados Unidos a los 18 años que un amigo mío me me invitó y este y así fue, o sea, así me hice, así crecí y y lo digo además con mucho orgullo y con mucho con mucho respeto. Y finalmente hay algo muy importante. Alguna vez hice un curso de estos de desarrollo y no sé qué y veía yo y nos pusieron enfrente una silla. Imagínese que la silla es alguno de sus padres o alguien a quien tienes que reclamarle. Y yo veía a la gente gritar y y decirles y me volteaba yo decía, "Yo no tengo absolutamente nada más que agradecimiento." Mi papá hizo lo todo lo que estuvo en sus manos y lo que pudo para sacarnos adelante. ¿Cómo voy a reclamar nada? Al contrario, fue un hombre entregado y mi mamá también. Yo lo veía él levantarse. Yo salía del cuarto, por ejemplo, mi papá, me acuerdo, había una es una como una imagen muy gruesa. Él tenía un delantal, eran las 7 de la mañana y afuera de mi cuarto estaba el Barandal para bajar a la a los locales de abajo y lo veía en el Barandal haciendo fondos. Y papá era un hombre flaquicisis y y es un día abrí la puerta y lo veo así, digo, ¿qué significa esto? O sea, no años después entendí eres son esas cosas que te van margando y obviamente pues forman parte de quién eres después. Sí, por supuesto, ¿no? Entonces este hablando ahorita del del pasado, digamos, en retrospectiva, errores cometidos a los 20 años, ¿cómo definías el éxito cuando tenías 20 años y cómo lo defines ahora? Es una pregunta difícil porque para cada quien el éxito significa otra cosa. Yo te voy a decir, para mí era importante generar un patrimonio y tener una tranquilidad para mi familia, pero yo nunca he ido solo en este trayecto y creo que hoy, independientemente de que obviamente una empresa se merece, o sea, no se merece, sino se merece en el sentido de que su finalidad debe ser generar patrimonio. Para mi éxito, además es a cuántas cuántos corazones y cuántos seres puedes tocar en tu camino. Y eso ha sido parte de lo que hemos hecho. Ayer llevé a unas personas a planta y bajé. Ya no bajo tanto porque está mi hija ahí y la verdad le confío, pero el que alguien te vea venga y te dé un abrazo y te abrace con un cariño, porque hay niñas que trabajaban todavía desde con mi mamá, eso a mí me llena de de orgullo y de alegría. Entonces, las las personas aquí no son un número, son seres humanos y así los tratamos y ese es el compromiso y ese es lo que transmitimos hacia nuestros hijos y es lo que ven y es lo que somos y es lo que se siente también hasta la fecha cuando te sientas en un garabatos a desayunar o a comer, ¿no? Sientes ese ambiente familiar, sientes un poco ese abrazo que ha logrado permear hasta en la cultura dentro de los de las cafeterías, ¿no? tuvimos hace años, bueno, tuve el honor de ser invitado a a poner un restaurante en un hospitalm y parte de lo que hice en un principio fue la primera vez que llegué con la gente le dije, "Les voy a les voy a explicar qué hacen ustedes." Como que se volteaban y me decían, pues nosotros servimos comida nosotros. Digo, "No, ustedes aquí sirven a papachos. La persona que llega y se siente aquí no es no es una persona común, es una persona que tiene una situación complicada, fuera de los que vienen, gracias a Dios, a tener hijos, lo que quieras, pero en general la gente viene con un estrés, con una situación complicada. Si quieren que les ponga la quesadilla a 90 gr, les vamos a poner la quesadilla a 90 gr. Ellos van a tener lo que necesitan. Y es esa contención, es ese apapacho, es momento de estoy en un oasis dentro de toda mi boraje y logramos logramos transmitir eso. Y hoy te puedo decir que me habla gente que me dice, "Abi, me hiciste la diferencia." O sea, llegar y poderme sentar en garabatos me hizo toda la diferencia porque créeme que la estoy pasando. Wow. Y esta frase de las penas con pan son menos traducida a la realidad. Aquí toma sentido la primera cafetería. Eh, ya hablando de ahorita que hablábamos de éxito, digo, para empezar me imagino que empezaste a ver flujo, empezaste a ver que jalaba, la gente venía, la gente regresaba. ¿Qué otras cafeterías estaban pasando en esa época o había? ¿Y qué hiciste tú diferente como para? Te voy a decir, yo tuve yo tuve un un amigo que además era mi cliente en aquel entonces existía Café 58, estaba Finés y estaba Cappuchinos, que eran las cafeterías famosas de aquel entonces. Eh, uno de ellos fue, la verdad es que fue uno de mis maestros en en en muchas cosas. Él fue el que incluso me empujó a a hacer el iPade. Yo me senté antes de abrir y fui con él. Le dije, "Oye, este, ¿me puedes enseñar cómo se maneja esto?" Y me acuerdo como hoy, ahorita me recordaste, me llevé una grabadora de teclas, porque es lo que había de cassette, cassette, cassette. Quizás los que nos oigan hoy van a decir, "Este viejito, ¿de qué está hablando?" Estoy hablando una grabadora de cassette. Me senté con él, con Julián, apreté el botón de re, le dije, "¿Me puedes explicar cómo se paga una propina? ¿Cómo se hace un capuchino?" y él la verdad de corazón. Así que lo agradezco y fue uno de mis maestros en eso. No tenía yo idea. Yo vi toda mi vida hacer galletas, pasteles, pero no era cómo se manejaba, una propina, cómo nada. Y esa fue parte del aprendizaje en aquel entonces era eso, ¿qué teníamos nosotros como diferenciador? La calidad y el y y lo que nosotros hacíamos. Nadie, y creo que puedo decirlo con mucho orgullo, sin soberbia hasta el día de hoy, mantiene la calidad. Y te voy a decir qué pasa. Nosotros, o al menos yo y mi gente, nos hemos negado a usar sucedos. Por ejemplo, hoy la gente ni siquiera sabe qué es sucedio es un chocolate que sabe a chocolate, huele a chocolate, se ve como chocolate, pero que no es chocolate y es mucho más barato, pero me queda claro que no tiene. Entonces seguimos usando nuez, seguimos usando mantequilla, ¿no? grasas vegetales, o sea, y es parte de un reto enorme porque compites contra una calidad distinta, el cliente al final no lo percibe y el costo es mucho más alto. Entonces, con eso vamos. Pero yo creo que eso fue uno de los grandes diferenciadores en el caso de nosotros, el sazón, el que llegues a garabatos y comas rico, lo que sea, quieres una un consomé, una sopa de verduras, unas enchiladas, te vas te vas a chupar los dedos. De hecho, nosotros fuimos precursores, por ejemplo, el nopal Santa Fe lo inventamos nosotros, los chilaquiles light, que de repente mi esposa decía, "No, es que yo no puedo comer chilaquitos que están fritos." Ah, no, no. Y entonces se le ocurrió y empezamos y hicieron los chilaquiles horneados y en lugar de con queso este gratinado le ponemos panela y entonces la gente se come los mejores chilaquiles que van a probar y son light. Entonces así empezamos a hacer muchas cosas y lo mismo pasó con los pasteles. Yo fui uno de los locos. Acuerdo con mi mamá. Un día llegué y le dije, "Voy a hacer esto." Mi mamá hacía al baclabá, el pastel árabe que es famosísimo. Y de alguna manera este un día le dije, "Mami, voy a hacer un un pastel así." Me dice, "¿Estás loco? ¿Quién se va a comer eso?" Dije, "No sé